LauraC

Quieres que igual que tu vestido de novia, tus dientes reluzcan de blancos y tu sonrisa ilumine el salón de recepción que se verá fantástico con la decoración para matrimonio que han elegido entre ambos. Y claro, tener una dentadura sana y con un color que denote cuidado, es uno de los parámetros de belleza de nuestra cultura latina, pero debes tener algunas precauciones antes de decidirte por un tratamiento y consultar una voz experta que recomiende lo mejor en tu caso. Conoce más sobre el procedimiento, toma nota de las posibles dudas y has que tu expresión en conjunto con tu peinado de novia, se conviertan en los mejores accesorios.

Cambio de color

Aunque la expresión "dientes blancos", es muy común y suele tenerse como ideal de belleza, la verdad es que en la vida adulta los dientes tienen matices más amarillentos que cuando éramos niños y esto es normal. El cambio a los dientes definitivos y el paso del tiempo hace que la dentadura se vaya opacando y tornando más oscura. La información genética y factores externos como la higiene oral y el tipo de alimentación también causan amarillamiento. Estos son los primeros elementos para considerar si has notado un cambio de color y quieres conseguir un mejor aspecto para el día de tu intercambio de las argollas de matrimonio.

Causa de las manchas

Igual que el cambio de coloración, las manchas tienen sus causas en conductas externas relacionadas especialmente con el cuidado oral y el tipo de alimentación. El consumo de algunos medicamentos, los frutos rojos y de bebidas oscuras como el té, el café, el vino o gaseosas de cola, terminan por penetrar en el esmalte de los dientes generando oscurecimientos. De igual manera, ingerir alimentos cítricos o vinagre, erosiona el esmalte dejando la dentina, que es de color amarillento, al descubierto.

Blanqueamiento como opción

Obviamente la mejor manera de determinar si requieres o no un blanqueamiento dental, es consultar a un odontólogo. Son los que estiman dependiendo de la profundidad de las manchas o lo oscuro del tono, cuál es el tratamiento más adecuado, qué productos deben usarse y por cuánto tiempo.

En muchos casos, cuando las manchas son superficiales, leves y obedecen a la rutina de alimentación, la práctica de una limpieza casera con una crema dental que contenga bicarbonato o carbono activo es suficiente. Estos dentífricos alisan la superficie de los dientes haciendo que se vean más brillantes. Es importante no exceder las recomendaciones de frecuencia de uso y en caso de duda consultar al especialista. Los casos que requieren un tratamiento más profundo para lucir el aspecto que imaginas mientras dedicas frases de amor cortas a tu prometido durante la boda, definitivamente deben hacerse con un profesional. En el consultorio puede realizarse una limpieza dental que remueve placa y manchas superficiales.

El tratamiento

El blanqueamiento como tal, es un proceso que realiza el odontólogo con fotoactivación de una sustancia aclarante, en la que se desvanecen las manchas y puede conseguirse un tono hasta 8 veces más claro. Es el más eficaz cuando el color y las manchas son muy oscuras o se han tenido por tiempo prolongado. Aunque su efecto no es permanente puede prolongarse en el tiempo siguiendo las recomendaciones de alimentación, cuidado e higiene dadas por el profesional. Este tratamiento causa sensibilidad y puede generar molestia o dolor, por lo que se recomienda realizarlo mínimos dos meses antes de la boda.

Es muy importante entender que la genética y las características del esmalte y la dentina cambian de una persona a otra y que, no en todos los casos puede conseguirse un blanco resplandeciente. Si bien es normal querer lucir unos dientes espectaculares, pretender que estén todo el tiempo lustrados y en tono nevado no es posible, adicional a las condiciones naturales, un blanqueamiento frecuente o poco profesional puede debilitar el esmalte y conseguir el efecto contrario.

La recomendación es siempre consultar a un experto o a una experta, cuidar la rutina de aseo y alimentación, en especial en los meses cercanos a la boda y la luna de miel, practicarse los procedimientos caseros o profesionales que sean necesarios y llegar al gran día luciendo una sonrisa de oreja a oreja.