Los preparativos sobre la decoración para matrimonio no deberían ser un tema de discusión, ni de nervios, pero algunas veces puede resultar inevitable. Puede ser que no logren coincidir con la elección de los centros de mesa para boda, el menú e incluso temas cotidianos que los pondrán a prueba. Por eso, hoy les contamos sobre algunos de los temas más frecuentes que de presentarse pueden llevarlos a una discusión y de cómo darles un manejo adecuado y asertivo en caso de que se enfrenten a alguno de ellos.

1. Tipo de matrimonio

Puede pasar que cada uno se haya imaginado un tipo de matrimonio distinto, es totalmente normal. Antes de empezar a pedir cotizaciones y hacer la lista de invitados, les recomendamos que lleguen a un acuerdo sobre el tipo de celebración que quieren: un matrimonio campestre o  en la ciudad, con muchos invitados o algo más íntimo, traten de equilibrar los pesos y que ambos sientan que están teniendo algo de lo que siempre ha soñado, así los dos estarán en la misma línea.

2. Factor económico 

Los temas relacionados con dinero siempre serán complicados de abordar, y por lo mismo siempre es mejor que esté todo claro en lo que a este tema se refiere. Cuando los padres quieren colaborar económicamente sienten que tienen un poder decisión mayor y esto puede generar problemas alrededor de la organización del matrimonio. Como es sabido que cada uno defiende sus intereses, lo mejor es dejar claro quién paga qué y establecer límites para evitar enredos.

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3. El presupuesto

Naturalmente cada uno puede tener una percepción diferente frente a las prioridades del matrimonio. A lo mejor para uno es más importante invertir en un wedding planner para que se encargue de la decoración de salón para matrimonio, mientras que el otro puede preferir, tal vez, una decoración vintage de boda con adornos hechos en materiales más económicos y usar ese presupuesto en otra tarea. Establezcan cuáles son sus prioridades para que identifiquen cómo pueden invertir el dinero en cada ítem de la planificación.

4. ¿Quién sí y quién no?

Es muy importante definir quiénes entrarán en la lista de invitados y ponerse de acuerdo con el número y el nivel de importancia que tienen para cada uno. Algunas de las discusiones más frecuentes es cuando alguno de los dos empieza a señalarle al otro que una u otra persona no es tan importante, hay que ser sensatos y llegar a puntos medios. Que ninguno se sienta agredido o menospreciado, es un día especial para los dos y es normal que quieran compartirlo con algunos allegados.

5. La falta implicación

Anteriormente, se pensaba que la mayor carga de la organización del matrimonio recaía más en la novia que en el novio. En la actualidad, las parejas cada vez más están comprometidas con cada tarea de planificación. Por tanto, no dejen que uno se encargue de todo, pues es responsabilidad de ambos porque los dos han decidido formalizar su unión con el matrimonio, de manera que dividan las actividades.

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6. Intervención familiar 

Incluso si tienen una relación sana y tranquila con los familiares del otro, es importante que conversen y dejen claros ciertos límites respecto a la ayuda en algunas de las actividades de los preparativos. Dejar claro en qué temas no quieren participación y prefieren manejar solos, y será responsabilidad de cada uno de comunicar esta decisión a su respectiva familia, para evitar discusiones innecesarias.

7. ¿Qué hacer al término del evento?

Es importante esclarecer sobre las actividades al terminarse la recepción, porque si uno de los dos desea descansar, pero resulta que el otro no, esto puede ocasionar conflicto o discusión, alguno puede sentir que su opinión no cuenta, así que mejor adelantarse a conversarlo y establecer el qué hacer después de, y evitar momentos incómodos.

8. Sin nada en el tintero

¿Asuntos sin resolver? ¿nudo en la garganta? Para no dejar que esa 'espinita' se quede clavada, lo más sano será dialogarlo porque en días de alto estrés es posible que surja una reacción inesperada como causa de ese malestar. Lo mejor es manifestar en el momento, de la manera más amorosa, qué fue lo que no gustó o con qué no se está de acuerdo.

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9. Evadir las diferencias

Aunque puedan tener todo bajo control van a estar sometidos a altos niveles de presión y estrés, por lo tanto, puede haber una que otra diferencia o desacuerdo, no lo evadan, no siempre van a tener que estar de acuerdo en todo, es más las discusiones (sin agresiones físicas ni verbales) en cierta forma son saludables, si están basadas en el diálogo y la conciliación. Aborden estas situaciones de frente y verán cómo pasan página y continúan con tranquilidad.

10. ¿Por la iglesia o por el civil?

Esto es algo que definitivamente necesitarán acordar, pues aquí intervendrán las creencias y convicciones de cada uno por lo que será un tema delicado de tratar, y deben manejarlo con el mayor tacto posible y, sobre todo con sinceridad. No se tratará de que uno ceda y el otro gané sino de equilibrar la balanza para ambos.

Ingemar M. Moya

Nadie dijo que sería fácil, lo importante es que cada uno esté dispuesto a afrontar las situaciones con sabiduría y paciencia, todo desde el amor y el respeto hacia el otro y verán cómo se va resolviendo con naturalidad. Después de largas conversaciones lograrán llegar a un acuerdo con la lista de invitados, y el tipo de decoración que escogerán para su boda, por tanto necesitarán de unas tarjetas de matrimonio apropiadas a la temática, así que no pierdan tiempo para buscarlas juntos, como un equipo.