Casa Buffety

Los niños son todo un desafío como invitados a un matrimonio y aunque algunas parejas prefieren dejarlos por fuera de la celebración nupcial, muchas otras tienen conexiones muy fuertes con sobrinos, ahijados, primos, pajecitos o incluso hijos de sus amigos cercanos que también quieren que hagan parte de este día especial. Así como se tomaron el tiempo para planear una decoración para matrimonio fantástica, elegir el vestido de novia y traje de novio para llegar al altar y hacer una deliciosa prueba del banquete para los adultos, si desde el momento mismo de enviar las tarjetas de matrimonio decidieron hacer partícipes a los niños, deben tomarse el tiempo para ajustar el menú a sus gustos y cantidades. Les traemos las mejores recomendaciones para que ellos también se sientan parte de la fiesta.

Consejo 1: tener en cuenta las edades

Lo primero a tener en cuenta es que el menú infantil abarca a los niños entre los 3 y los 12 años. A partir de esa edad se cuentan dentro del menú de adultos, obviamente teniendo para ellos opciones de bebidas sin licor para acompañar el banquete. Tener claras las edades también les servirá para definir si ubican a los niños en una mesa aparte, decorada con los mismos centros de mesa para boda de los adultos o si los sientan al lado de sus padres, decisión muy recomendada para los menores de 6 años.

Caseteja Salón Campestre

Consejo 2: consultar a los padres

Los padres pueden servirles de guía no solo en preferencias, también para tener en cuenta si alguno de los pequeños presenta intolerancias, alergias o requieren de alguna dieta especial. Esto es muy importante, pues ellos no tendrán la precaución de cuidarse de algo que les haga daño.

Consejo 3: preparar un menú más sencillo

En general, los niños no se arriesgan con platos desconocidos y por esto tener opciones que les son familiares puede hacer que coman con gusto. El pollo, las albóndigas o la pasta corta son muy buenas opciones al momento de pensar en la comida de los más chicos. Piensen que sea un menú balanceado y saludable, que se aleje un poco de la comida chatarra, con preparaciones más simples, sin sabores extremos ni muchas salsas, recordando además que los niños tienen menos destreza con los cubiertos y no querrán que terminen ensuciando los vestidos o la decoración de salón para matrimonio.

Festino

Consejo 4: desmarcar el protocolo

El menú infantil no requiere de las etapas del banquete para adultos, es decir, no es riguroso en cuanto al protocolo de una entrada, un primer plato y el postre. A los más pequeños podrán ofrecerles un único plato, eso sí, que tenga las porciones ajustadas y, sobre todo, recuerden darle ese toque animado y divertido

Consejo 5: la presentación es la clave

Es muy importante que la presentación sea divertida y con colores llamativos, para que los niños la encuentren atractiva. Pueden pensar en una proteína, pollo, pechuga o nuggets apanados, o albóndigas como mencionamos anteriormente, y complementar con verduras servidas de forma creativa, creando un castillo, un payasito o una carita feliz. Recuerden usar vegetales comunes, que los niños conozcan y sean fáciles de comer como zanahoria, tomate, apio o lechuga. Podrán solicitar a su proveedor de catering la creación de platos divertidos como hamburguesitas con pequeñas banderitas muy al estilo de una decoración vintage de boda, pizza que incluya algunos vegetales, o salchichas cocidas en forma de pulpo. Tengan además una porción que sea más golosina como papitas a la francesa.

Consejo 6: hacerlos partícipes del brindis

Por lo general el banquete de matrimonio comienza con un brindis, en que los ustedes con unas copas decoradas haciendo juego con los arreglos florales para boda, intercambian una bebida espumosa. Preparen para los niños un cóctel de frutas, una bebida clara o un jugo con el que ellos también puedan alzar sus copas plásticas de colores y desearles toda la felicidad del mundo.

Consejo 7: disponer de una mesa de dulces

Dispongan de una sección de la mesa de postres exclusiva para los niños y ajustada a su tamaño en la que encuentren opciones dulces. Combinen entre chocolates, golosinas y alternativas algo más sanas como torta de zanahoria, frutas o galletas de avena. Si el suyo es un matrimonio al aire libre, pueden incluso poner algunos dulces decorados con molinos de viento o sobre carritos con los que ellos puedan jugar después.

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Estas recomendaciones harán que los niños asistentes a su matrimonio disfruten de la fiesta y sientan que también son parte de ella y que los padres puedan deleitarse con tranquilidad y acompañarlos felices en este sueño -que empezó con el anillo de compromiso acompañado por un “sí, quiero casarme contigo”- hasta que se despidan de todos para irse a gozar en pareja de su luna de miel.