Elizabeth Carvajal & Alejo Mejía

Hay tradiciones para los matrimonios que prevalecen con el paso de los años y que siguen repitiéndose, muchas veces sin que se conozca su significado. Por ejemplo, lucir un vestido de novia en tono blanco o hacer entrega de las arras. Toda esta serie de costumbres alrededor de los matrimonios ha ido evolucionando y así como ya existen vestidos de novia cortos y de colores, también se diversificaron las ceremonias y momentos especiales de la recepción. Bien sea porque van a celebrar un enlace tradicional o uno moderno —como se verá en su tarjeta de matrimonio—, conocer sobre la historia del vals nupcial nunca está de más y, a la vez, les dará luces para traer este baile de antaño al siglo XXI.

Lo que esconde su historia

Jorge Goenaga Fotografia

La tradición de bailar el vals proviene de la Europa del siglo XV. Originalmente se acostumbraba a que el primer baile lo hicieran los invitados que tuviesen la más alta posición social, bien sea los miembros de la familia real u otra persona con un estatus social elevado. Con ese primer baile se daba inicio a la velada. En los matrimonios, los novios son quienes gozan de ser los invitados de honor, así que no solo debían hacer el primer baile de la noche, sino que también sería el primero de ellos como marido y mujer.

Fue después que comenzó a ser conocido como “vals nupcial” gracias a su popularidad, impulsada en parte por la Reina Victoria quien lo bailó en su boda con el Príncipe Alberto. El vals era el estilo de baile de salón más popular de su época, lo que hizo que muchos lo utilizaran para su matrimonio, además, su elegancia sirvió para que su fama se mantuviera incluso hasta hoy.

Aunque el protocolo ya no exige un primer baile en las celebraciones, son muchísimas las parejas que lo siguen incluyendo. Algunas se preparan para añadir esta pieza musical después del discurso o de cortar el pastel de boda, sin embargo, no hay un momento exacto para hacerlo y puede ajustarse a su propio cronograma.

Su evolución

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El vals es un ritmo que se hizo muy popular durante una época, pero su importancia siempre fue la de primer baile. Siendo así, a medida que la música fue evolucionando, también lo hicieron las canciones que se utilizaban para este propósito. Muchas parejas prefieren utilizar las canciones de moda o alguna melodía romántica que defina su relación. En otros casos se prefiere hacer coreografías con ritmos más osados para demostrar sus dotes de bailarines frente a sus invitados. En definitiva, no hay reglas.

En general, lo que se acostumbra es elegir una canción que vaya en sintonía tanto con los novios, como en el tipo de celebración. Por ejemplo, si van a realizar un matrimonio campestre se suele identificar con una música más tranquila y fresca. En cambio, si hay una inclinación por la decoración vintage boda, es posible que se opte por una de las vertientes clásicas como el vals vienés.

¿Cómo bailarlo?

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Un, dos, tres; un, dos, tres; un, dos, tres (repite). Es el conteo básico con el que se enseña a bailar el vals, seguido de la instrucción “sigan el ritmo que marca el compás”. En ocasiones esto será suficiente y pronto se moverán en la pista sin problema, en otros casos se necesitará un esfuerzo extra. Si se identifican con la primera situación, entonces será necesario tener en cuenta la postura.

La posición que adopten para bailar es de las cosas más importantes antes de seguir el “un, dos, tres”. Para empezar, el novio va a extender su mano derecha sobre la espalda de la novia y esta a su vez apoyará su mano izquierda en el hombro derecho de él. Seguido se tomarán con las manos que tienen libres manteniendo los brazos a la altura de los hombros.

Luego empezarán con el conteo que debe ir marcado por el compás de la canción. Usualmente el “1” marca el primer paso fuerte y el “2, 3” son más débiles. Pueden dar pasos hacia adelante y para atrás o a los costados, haciendo una pausa en el último paso. Lo fundamental es que se mantengan erguidos y en caso de no poder seguir el ritmo, se puedan relajar y sonreír. Lo fundamental, es disfrutar el momento.

¿Buscan versiones modernas o clásicas?

Bendita Esencia

Las tradiciones son algo que pueden optar por seguir o adaptar a sus gustos. Si entregaron tarjetas de matrimonio modernas puede que no deseen seguir las pautas convencionales y tener algunos giros que se adapten a su estilo, así que pueden pensar en versiones más contemporáneas para su primer baile. Clásicos como el “Danubio azul” de Johann Strauss, por ejemplo, cuenta con diversas versiones en ritmos más rápidos si se sienten un poco osados.

Asimismo, si prefieren lo tradicional, algunas canciones que nunca fallan son “Moon River” en su versión lenta; Thesecond waltz” de André RieuEine Kleine Nachtmusi de Mozart; “La Valse de L’amour” de Edith Piaf; o el “Vals de las flores” de Tchaikovsky. Intenten sentirse cómodos con su elección para que puedan disfrutar del momento.

Finalmente, para un vals con un toque más actual artistas como Chayanne con “Tiempo de vals” o más poético como el que interpreta Joaquín Sabina “Y nos dieron las diez”.

Este ritmo clásico logró extender su popularidad y aunque sigue siendo uno de los favoritos por su elegancia y romanticismo, no es la única opción. Lo principal es que tenga su sello, así como lo han puesto en la decoración para matrimonio, que consta en cada uno de los detalles que la compone como los centros de mesa para boda. Por último, más allá de los pasos de baile, recuerden estar en el momento para que realmente puedan disfrutarlo y convertirlo en un instante inolvidable.