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Matrimonios

10 señales para saber si estás preparada para la maternidad

Por lo general, las parejas casadas inician su proyecto de paternidad y maternidad, pero ¿cómo saber si en realidad están preparados? Esas preguntas que retumban en la cabeza pueden ser resueltas a continuación.

Tomar la decisión de ser madre y padre es algo que suele confundir a hombres y mujeres porque ¿cómo saber si se está preparado/a para la paternidad o maternidad? Por lo general, después de que las parejas deciden unir sus vidas con el intercambio argollas de matrimonio en el altar, disfrutar de su luna de miel, y luego de su convivencia en casa, comienzan a aparecer los deseos de formar una familia. Sin embargo, en ocasiones los nervios y la incertidumbre de saber si es el momento adecuado los hará llenar de dudas. Diversas preguntas retumbarán en sus cabezas, y para ayudarles a despejarlas o tener un panorama más claro les compartimos 10 señales que solo ustedes podrán reconocer. 

1. Tu pareja y tú quieren hacerlo

Tener una pareja estable con la que desees compartir tu vida es algo maravilloso, pero no suficiente para consolidar un 'retoñito'. Así que, aquí resolvemos el primer interrogante: estar casada con el amor de tu vida y tener una argolla de matrimonio en oro con su nombre grabado, no significa que obligatoriamente sea el momento de ser papás.  Para ello, es esencial que ambos deseen hacerlo, que ya lo hayan hablado y que produzca felicidad en sus rostros con tan solo con soñar en ello. Aunque hay madres solteras que les va muy bien en la maternidad, son unas heroínas ejemplares; el apoyo de tu pareja siempre ayuda muchísimo y más cuando se trata de cuidar, proteger, solventar, educar y ver por un niño.

2. Ambos están satisfechos con el tiempo que se dedican

Es verdad que irse a disfrutar unos deliciosos planes de luna de miel pueden ser unas vacaciones inolvidables, que fortalecen y sellan ese lazo matrimonial. Sin embargo, puede haber otros planes en mente, proyectos sin realizar o deseos por cumplir que en realidad anhelan tener y disfrutar como pareja, antes de dedicarse a la paternidad. No tienen nada malo, y si decidieron casarse, es porque se aman y desean dedicarse tiempo. Eso solo quiere decir que aún no es recomendable; no queremos que ese bebé sea motivo de pensamientos tristes ni de frustraciones futuras en su relación.

3. Lograron una independencia emocional

Ser mamá requiere de una estabilidad emocional, la cual inicia cuando has creado conciencia de la educación que tus padres te brindaron. Luego, pasa por estabilizarse cada vez que se enfrenta a situaciones del entorno bajo presión en el estudio o en el trabajo. Si en cada caso siempre retoman su centro y logran equilibrarse, entonces cuentan con la independencia emocional que un bebé requiere. La idea es que cuando sean mamá y papá no culpen a los demás, ni a sus propios papás o entre ustedes mismos, o, incluso al trabajo, por las situaciones posibles que vivirán al ser padres. Sino que, por lo contrario, lo asumirán con madurez y se convertirán en los primeros maestros de su hijo/a.

4. Sus proyectos se encaminan a la maternidad y paternidad

Asimismo, cuando hablamos de no producir frustraciones futuras, a nivel laboral, profesional y personal también hay que meditarlo. Si consideran que sus proyectos laborales les dan el espacio para encaminarse hacia la maternidad, si culminaron sus estudios y se sienten contentos por ese logro profesional o porque han aprovechado el tiempo para viajar o desarrollar su propia empresa, y se sienten satisfechos con lo conseguido hasta el momento, puede ser un indicio de que es hora de empezar a pensar en formar una familia.

5. Disfrutan de buena economía

Deben tener una estabilidad financiera, debido a lo que conlleva ser mamá y papá. Habrá gastos adicionales que jamás pensaron que pudieran tener en una semana, y lo que antes consumían en un mes probablemente se reduzca a quince días. Por ello, también es importante el apoyo económico entre ustedes, pero es esencial que la economía del hogar no esté pasando por algún tipo de crisis. En ocasiones, tal vez, tengan que renunciar a algunos de sus gustos porque el bebé será prioridad para cuidarle, alimentarle, educarle y darle una vida feliz.

6. Cuentan con personas para apoyarlos

Ser independiente quiere decir que pueden sostenerse cada uno en su autonomía y autosuficiencia. No obstante, el apoyo de personas a su alrededor es importante para tomar la decisión de ser madre y padre, pues existirán momentos que pueden sentirse agobiados, sin saber cómo actuar, qué significa ese llanto o cómo hacer para bañarlo. Sean sus padres, sus abuelos, familiares o amigos muy cercanos, que les ayudaron con los detalles de la decoración del salón para matrimonio, que estuvieron ahí cuando más los necesitaron, saben que pueden confiar plenamente en ellos y estarán siempre ahí para apoyarlos.

7. Cuidan bien de su salud

Otro aspecto a considerar es que su salud está bien cuidada. Van a controles periódicos, se hacen los exámenes constantes para saber si tanto tu pareja y tú están sanos y son cuidadosos con la alimentación. Su peso está dentro del rango de lo saludable y se sienten feliz tal y como están. Todo esto significa que su cabeza estará 100% dedicada al cuidado del bebé. La mujer tiende a subir esos kilos en la gestación y por eso requiere de una preparación física para que no sufra de tantos dolores musculares. En la crianza y cuidado necesitará también muchos minerales, vitaminas, energías y proteínas para recuperarte del parto. Todo será un proceso en que el cuerpo se adaptará para dejar crecer una criaturita en su interior y por ello la importancia de estar físicamente lista y que tu pareja también contribuya a cuidarte.

8. Asumen la responsabilidad que conlleva

Deben estar informados de la responsabilidad que asumen juntos. Si al saberlo se sienten feliz de formar un hogar, entonces están emocionalmente preparados. Es importante que ser madre y padre sea una decisión propia, que no sea algo presionado por la edad, por la situación en pareja, o ninguna presión externa. En el momento que conciban y se den cuenta de su condición de estar esperando un bebé será el foco y tanto su vida como la de aquellos que los rodean cambiará por completo. Si son conscientes que de ahí en adelante deberán buscar un equilibrio y compaginar su trabajo, su vida en pareja y el hogar, pues sus objetivos y planes girarán en torno a él. Entonces, sí están listos emocionalmente para ser madre y padre.

9. Enfrentan sus miedos

Desear ser madre y padre y estar listos, no significa que no tengan miedo. Normalmente cuando iniciamos un proyecto importante sentimos esta emoción. Como cuando fuiste a la última prueba del vestido de novia, y los nervios aparecieron porque sabías que estabas a pocos días de dar el "sí" frente al altar. De lo que hablamos es que deben saber enfrentarse a las situaciones. Ser valiente no es la ausencia de miedo, sino de atreverse a hacerlo aún con miedo, y deben ser muy valientes en sus vidas, con sus cosas y las del hogar, para asumir la responsabilidad de la maternidad y paternidad. Los profesionales aseguran que sacar a flote los miedos con respecto a ello, es un gran ejercicio para saber si una pareja está preparada. Llevar su mente a posibles acontecimientos que causan algo de temor y enfrentarlos con posibles escenarios de apoyo y recursos para solucionarlos, son una excelente forma de hacer su análisis que les enseñaran que están listos para responder a posibles eventualidades.

10. Disfrutan cuidando niños de alguien más

Si una prima o una amiga necesita que le cuiden sus hijos ¿lo hacen con muchísimo gusto o solo por hacer el favor? Ninguna de las dos posiciones es más buena que la otra, pero si da mucho significado en el sentir de una posible madre o padre. Si compartir con los niños de los demás los hace sentir feliz, juegan con ellos y suelen no cansarse de ponerles atención o resolver sus dudas, entonces probablemente están despertando ese instinto

Recuerden que lo importante es que lo dos estén de acuerdo, la idea no es forzar o presionar a la pareja. Es cierto que es una decisión que no se toma a la ligera, pero ambos deben estar en consonancia y encaminados hacia los mismos proyectos, deben ser además de pareja, un equipo. Debe existir un apoyo mutuo, tal y como lo hicieron con los preparativos de la boda, en elegir por ejemplo, la decoración para matrimonio, el menú, la música o dar el visto bueno al diseño de la tarjetas de invitación. Esa misma cooperación y respaldo deberá estar presente cuando tomen la decisión de formar una familia.