Ana María y Camilo se casaron el 8 de Febrero del 2014 en la hacienda Pozo Chicó, un lugar hermoso para los novios que quieren un matrimonio de altura. La hacienda, situada a 16km de Bogotá, cuenta con todos los servicios, entre ellos, un clima perfecto. La ceremonia empezó a las 4:00 de la tarde, la “hora mágica” según todos los fotógrafos, pues la luz es perfecta para tener unas fotos radiantes. Las fotografías que plasman el recuerdo de esta mágica unión están tomadas por Victoria Holguín de Efeunodos

El coral era el protagonista del matrimonio, pues lo vimos en todos los detalles como en los zapatos, flores, y vestidos de las damas de honor. Rosas blancas invadían el lugar, rodeando el altar donde los novios esperaban el gran momento. Además, un toque vintage, usando bicicletas llenas de rosas como adornos, fue uno de los atractivos del día.

La novia usó un hermoso vestido con escote strapless, uno de los favoritos de todas las mujeres. El vestido, con una tela espectacular creada con detalles de encaje que se desvanecían en la falda y un pequeño detalle con brillo en la cintura, tenía un estilo tanto clásico como romántico y elegante, ideal para un matrimonio campestre y clima cálido.

Ana María lució un recogido hacia un lado, con ondas delicadas y definidas. que adornó con un tocado de flores blancas y un velo largo, también con detalles de encaje. Apostó por unos aretes pequeños, que le daban el brillo final a todo el look.

Para el ramo, la novia eligió un bouquet de tamaño mediano de flores blancas variadas, perfecto para su vestido, donde el verde de los tallos contrastaba perfecto con todo el atuendo.

Al novio, muy alegra, lo vimos con un traje negro, chaleco y corbata gris claro, al igual que su pañuelo y camisa blanca. Adornando su traje, una flor blanca, para el match ideal con la novia.

Y las pajecitas, hermosas con un vestido color nuez, adornado con encaje, una trenza hacia un lado, ballerinas y las mejores sonrisas.

El espacio de la Hacienda Pozo Chicó era perfecto para un banquete al aire libre, que los invitados disfrutaron acompañados de música y buen clima.

Para la recepción, un salón perfectamente decorado con flores blancas, algunos adornos colgantes del mismo color, y un enorme candelabro en el techo para añadir más magia. En las mesas: flores y velas, donde los invitados pudieron disfrutar, después de la comida, la torta decorada también con rosas blancas.