Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua
Por Foto: Jonathan Martins, Estudio Ka Rua

Natalia y Marcelo luego de 10 años de noviazgo, decidieron dar el siguiente paso, pero quisieron celebrar su gran día de manera muy diferente a los matrimonios convencionales. Ellos dieron el sí en una isla chilena del Océano Pacífico llamada Isla de Pascua, en la que los novios decidieron que la naturaleza sería su testigo y la intimidad de la boda su estandarte.

El gran día comenzó bajo el lente del fotógrafo Jonathan Martins del estudio Ka Rua. Bajo el cielo azul, un clima adorable y mucha naturaleza alrededor, la novia que se encontraba en el hotel Hare Noi, comenzó a arreglarse ella misma; su cabello largo y rubio lo llevó suelto, con unas ondas para estar a tono con la libertad del viento, maquillaje suave en tonos dorados y nude para resaltar sus facciones y dejar ver su belleza natural. El vestido que eligió Natalia era perfecto para su estilo de matrimonio tipo playero; liviano, telas vaporosas, femenino, fresco y delicado que lo supo combinar con unas sandalias cómodas, elegantes y estilosas. Para completar su ajuar de novia, Natalia utilizó una bella corona de flores naturales en color blanco y verde que la hacía parecer una verdadera diosa de la Isla de Pascua.

Marcelo no se quedó atrás y su look nupcial era en colores azul y habano compuesto por un pantalón en tela liviana, una camisa en azul claro, blazer en azul más intenso y calzado que hacía juego con su pinta de novio playero. El novio recibió a su amada en una caseta decorada sutilmente para iniciar con la celebración tan esperada.

Entre amigos y familiares, manteniendo la intimidad de su boda y una vez celebrada la ceremonia formal, Natalia y Marcelo quisieron darle más significado a su gran día con un matrimonio simbólico, un ritual típico de la Isla de Pascua llamado Anga Tuai. El Koro, que es como el chamán de la Isla, fue quien dio su bendición en lenguaje pascuense e invocando a los ancestros y el poder de la naturaleza hizo de esta ceremonia simbólica un momento único.

Parte del misticismo de este matrimonio fue cuando los novios se marcaron el rostro con un poco de barro y paso siguiente, imprimió sus manos untadas en kiea en un mahute (fragmento de fibra natural) para sellar su compromiso, según la creencia de los habitantes de la Isla.

Una vez casados, junto con sus invitados, Natalia y Marcelo disfrutaron de una velada fantástica, satisfechos con el matrimonio que crearon especialmente para ellos, exótica comida nativa, mucho amor en el ambiente y magia en cada detalle.

Natalia afirma que su matrimonio fue algo inolvidable, recreando sentimientos profundos de amor verdadero, sin materialismos. La Isla de Pascua y su matrimonio Rapanui marcaron sus vidas de manera definitiva y estamos seguros que serán una pareja ejemplar durante toda su vida.

¡Felicidad y amor por siempre para esta pareja que nos hizo soñar con este lindo matrimonio!