Juan Manuel es de Bogotá, Estefanía, aunque nació en Medellín, creció y vivió en la ciudad de Pasto, por lo que se considera más de allí. Juan Manuel se define como un caballero, alegre, espontáneo y muy amoroso. Estefanía como una mujer independiente y cariñosa.

Se conocieron en la universidad mientras ambos estudiaban la carrera de derecho, fueron compañeros desde el año 2007, pero solo dos años más tarde comenzaron a tener un contacto cercano y después formalizaron su noviazgo. Llevaban 6 años de novios cuando decidieron comprometerse y destacan que, lo más más especial de su relación hasta el momento es la complicidad y que aún se tratan como si llevaran un mes de novios.

El compromiso

Ya habían hablado de matrimonio y que consideraban que era momento de empezar una nueva vida como esposos. Por tal motivo, a Juan Manuel se le ocurrió realizar una pedida de mano muy especial y romántica. Ideó un viaje sorpresa con el pretexto de celebrar en las Islas del Rosario, el cumpleaños de Estefanía, ella sin sospecha alguna, pues coincidía a la perfección con la fecha de su celebración. Mientras caminaban por la playa, Juan Manuel le pidió a Estefanía que escucharan algo de música, sin embargo, al encender el teléfono lo que Estefanía encontró fue un video con una recopilación de todos los momentos que habían vivido juntos, y al final del video le pedía que se casara con él. Un instante muy emotivo.

Al mal tiempo, buena cara…

La locación que eligieron para su matrimonio fue la Hacienda La María porque deseaban una boda al aire libre. Además, este emplazamiento los cautivó por los jardines y fuentes, las vistas a la sabana, los bellos atardeceres y las instalaciones adecuadas para el banquete.

Días previos al matrimonio, no paraba de llover, se asustaron, puesto que al tratarse de una celebración al aire libre no disponían de carpas o toldos para resguardar a los invitados porque asumieron que enero era uno de los meses más calurosos. No obstante, el día de la boda, cuenta la pareja, “diluvió” en Bogotá, pero como si de una obra celestial se tratara, en Chía, el lugar donde se habían dado cita con amigos y familiares salió el sol en todo su esplendor. Sólo podían decir ¡gracias Dios!

El éxito de su celebración

La pareja considera que todo salió de manera perfecta gracias a que se mantuvieron tranquilos frente a los imprevistos. Comentan que, la idea es no amargarse y no perder la cabeza. Desde luego, para que todo sea posible es necesario contar con profesionales idóneos para la organización de un evento como este.

Asimismo, para ellos, lo más significativo de su matrimonio fueron diversos instantes: la emotiva lectura de los votos, la ceremonia de las velas que representaba que a partir de ese momento dejaban de ser dos para convertirse en uno solo y su primer baile. Y como anécdota añaden: “no habíamos planeado el baile de boda, colocamos la canción de Carlos vives, Volví a Nacer y bailamos como pudimos, al final todos nos felicitaron”.

Una ‘mini moon’

Juan Manuel y Estefanía deseaban tener una luna de miel tranquila donde pudieran descansar y compartir sus primeros días de casados. El sitio elegido para hacerlo realidad fue el caribe colombiano, en la ciudad de Santa Marta. Un destino que les interesó no solo por costos y sino por ser un lugar romántico.

Esta pareja nos regalan una bonita enseñanza, que, pese a las dificultades, el nerviosismo que implica la planificación y ejecución de un matrimonio, lo más importante es permanecer serenos o como ellos mismos lo definen “hay que gozársela, es su día, es su fiesta, rían, canten, lloren si así lo desean y disfruten con la persona que aman”.

Un recuerdo imborrable

No se pierdan este reportaje de boda y el video realizado por el fotógrafo Andrés Vargas de Casandra Films, en él se plasma la conexión de los protagonistas con el entorno, también fotografías románticas, espontáneas y de retrato. Sin duda los hará suspirar. ¡Y que viva el amor!