La historia de hoy la protagonizan Daniel y Charlotte. Una pareja encantadora que aman las pequeñas cosas y que disfrutan sin duda, de sus pasiones y de la compañía de familiares y amigos…

El universo conspiró

Daniel decidió emprender rumbo a Bélgica para realizar su maestría y porque además siempre tenía en su mente la idea de conocer la cultura de este país, puesto que parte de sus raíces provienen de allí.

Charlotte una belga concentrada en sus estudios no se imaginaba que el universo conspiraría para que ella y Daniel se encontraran y tomaran, tiempo después, la decisión de emprender una vida juntos, pues fue en la misma universidad donde se conocieron. Y desde entonces no se separaron, tanto así que llevan una relación de 7 años.

Una propuesta que no la dejó helada

Al conocerse en la universidad se dieron cuenta que compartían intereses comunes como el de viajar, y ahora que viven en Colombia no paran de hacerlo. Y es que esa pasión permitió que, a 5.000 metros de altura en la cima del Nevado del Cocuy, Daniel realizara la propuesta de matrimonio a Charlotte. Sin importar el frío del momento ella dijo “sí”.

Una celebración divertida y llena de sorpresas

Charlotte y Daniel decidieron festejar su matrimonio al aire libre, en una finca en Villa de Leyva, destacan que los detalles de su boda fueron especiales, empezando por la divertida idea de incorporar un burro en la recepción para que tanto ellos como sus invitados tuvieran la oportunidad de tomarse fotos. Este tierno animal también estaba acorde a la ocasión, pues fue engalanado con una corona de pequeñas flores que colgaban de su cuello.

Para el banquete contaron con la presencia de cantantes de ópera quienes estaban encubiertos entre los invitados, se hicieron pasar por meseros y cocineros, y en el momento menos esperado comenzaron a cantar, una sorpresa para todos los asistentes.

La tarde contó con la amenización de un grupo musical al son de violín y guitarra, y luego, para su baile nupcial, Daniel y Charlotte, decidieron salir a la pista a bailar su canción favorita de los años ochenta. Posteriormente, los fueron acompañando familiares y amigos quienes no pudieron evitar contagiarse de su alegría.

Sencillos y elegantes

El outfit nupcial de esta pareja sin duda fue encantador. Unos atuendos sencillos, pero elegantes cuidando hasta el más mínimo detalle.

Charlotte lució un vestido de novia de corte recto, con encaje y manga caída que dejaba al descubierto sus hombros y parte de la espalda, gracias también al peinado recogido que se adornó con un tocado de pequeños ramilletes de flores blancas y follaje, en cuanto a los accesorios, se decantó por unos maxi aretes en dorado y con hilos rojos, y para los zapatos unos cerrados de tiras, todo en perfecta armonía con su ramo de estilo silvestre. Por su parte, Daniel optó un traje clásico azul oscuro, una camisa a juego y un corbatín tono bordó, acorde con la tonalidad del boutonnière, sin duda, juntos lucían de manera espléndida y en sintonía.

Una encantadora decoración

Bajo la atenta mirada de Alejandra Muñoz de Aica Films, la fotógrafa elegida por los novios y especializada en reportajes de boda, se logra percibir en cada una de las tomas el encanto de los preparativos de esta unión.

El estilo de la decoración para matrimonio fue rústico. Para el exterior se contó con mesas y asientos elaborados con palets, arreglos florales de boda contenidos en cajas de madera, precedidos por diversas especies entre las que destacaban: maracas, claveles, hojas de eucalipto, ramas de pino, helecho y olivo.

Para los centros de mesa, también se incluyeron recipientes altos de cristal con la flor ave de paraíso, y de manera creativa, se utilizaron cactus para enumerar las mesas.

Y para ofrecer a sus invitados la comida dulce, se dispuso de troncos de árboles que sirvieran como soporte de diversas tortas cubiertas con chocolate y que se adornaban igualmente con un detalle floral.

El toque final

Luego de pasar un día inolvidable, Daniel y Charlotte deciden para su luna de miel conocer la perla de las Antillas, Cuba, pues entre sus planes siempre estaba la idea de visitarla; luego emprendieron vuelo rumbo a España y, por último, Bélgica.

Esta pareja de enamorados comparte que lo más significativo de su matrimonio es que lograron hacerlo en Colombia y también en Bélgica, compartiendo en ambos países con sus familiares y amigos.

Un día que no olvidarán 

Aica Films fue la empresa encargada de retratar cada instante vivido por Daniel y Charlotte, con tomas naturales, cercanas, dedicadas al detalle y a reflejar cada una de las emociones de esta feliz pareja. Sin duda, un día que recordarán por siempre ¡juzguen ustedes!