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La boda y los meses anteriores a la misma siempre son una época fantástica para ustedes en la que viven la ilusión de su historia de amor, muestran felices el anillo de compromiso y cuentan de nuevo todos los detalles de la entrega. Juntos planean el evento más importante, acordando como quieren la ceremonia, qué ofrecerán en el banquete y cuáles serán los elementos de su decoración de matrimonio.

Pero pasada la fiesta y de vuelta de la luna de miel, es hora de acomodarse a su nueva vida de casados, compartiendo en pareja y dejando atrás la familia o el apartamento de soltero o de soltera. Los meses siguientes se constituyen como un tiempo de ajuste en el que es perfectamente normal sentir algunas incomodidades, tener que llegar a acuerdos y enfrentar situaciones por primera vez. Tranquilos, aquí les decimos cuáles son los inconvenientes más comunes y qué hacer si se presentan.

Ruby Santa FotografíaRuby Santa Fotografía

1. “Papitis o mamitis”

En especial si alguno de ustedes deja por primera vez la casa paterna, viene de familia numerosa o está acostumbrado/a al ruido de los abuelos y los hermanos/as, es posible que los primeros días de convivencia extrañen el estar rodeados de más gente o saber qué está pasando en “la casa”. Lo mejor es expresar este sentimiento de falta, hablarlo en pareja y comprender que se llamen o se visiten los padres con cierta frecuencia. Eso sí muy importante dejar claro el límite del respeto por las vivencias y las decisiones en pareja y sin intervenciones, desde el día cero.

2. Ajustando las costumbres

Es muy frecuente que, en los primeros meses de convivencia, lleguen también pequeñas peleas por detalles como el uso de la crema dental o el lugar de la ropa sucia. Para evitar estos inconvenientes lo mejor es que tengan una charla en la que discutan sus costumbres y lleguen a acuerdos en los que ambos cedan y ganen un poco, siempre en el mejor de los tonos.

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3. Tareas domésticas

Otro punto de conflicto que puede presentarse es la “puja” por el aseo del hogar. Sí definitivamente a ambos no les gusta y tienen los medios para contratar ayuda, no lo duden. Si han optado por hacerlo ustedes hagan una lista y asígnense responsables, aquellos quehaceres más dispendiosos como la ropa o los baños, pueden realizarlos entre los dos o turnarse las semanas. Vean en estas tareas una oportunidad de compartir, conversar de su día e intercambiar frases de amor cortas que mantengan viva la chispa, por encima de la rutina.

4. Quién paga qué

Para que el dinero no sea un motivo de discordia, no hay nada mejor que establecer un presupuesto desde los primeros días de convivencia. Incluyan tanto los gastos como los lujos y los planes de ahorro y teniendo en cuenta el sueldo de ambos establezcan cómo van a distribuirse los gastos de su nuevo hogar.

Danny Gómez PhotographerDanny Gómez Photographer

5. Muebles y enseres

Tengan en cuenta que la casa es de ambos y los dos deben sentirse a gusto con el estilo y la decoración. Pónganse de acuerdo en el tipo de muebles, los colores y los cuadros que van a hacer parte de su mobiliario para que construyan un lugar acogedor que empiecen a disfrutar al volver de su destino luna de miel.

6. Amigos

Parte de ajustar las costumbres es ponerse de acuerdo en las dinámicas con los amigos y la vida social. Si bien como novios ya han compartido con las amistades de lado y lado, no está por demás alinear expectativas y de ser necesario establecer qué días o qué actividades se hacen con compañía.

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7. Tiempo a solas

Es normal que esos primeros meses sientan que quieren estar juntos todo el tiempo, pero deben recordar que cada uno como individuo tiene necesidades distintas y establecer un tiempo sin la compañía del otro es vital para la salud de la relación

8. Aficiones

Respeten igualmente el tiempo de sus aficiones, las horas de ensayos o clases que cada uno realiza particularmente. Recuerden que son también esas habilidades y pasatiempos las que los llevaron a enamorarse y las que hacen interesante la vida. 

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9. Cuiden el lenguaje

Ya en el noviazgo se conocieron, pero esta nueva etapa trae retos y situaciones distintas que les exigirán conversar mucho más. Establezcan reglas que les permitan mantener una conversación amorosa y constante evitando palabras o gestos que no sean agradables para alguno de los dos.

10. Rutina propia

Así como los tiempos a solas son importantes, las actividades juntos les ayudarán a estrechar los lazos que prometieron cuidar en su intercambio de argollas de matrimonio. Definan espacios para compartir en pareja y sigan invitándose a citas como cuando eran novios.

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11. Recuerden la paciencia

Aunque miles de escritos sobre el tema repiten una y otra vez que no deben acostarse enojados, dense la oportunidad de conocer sus tiempos y su comportamiento. Algunas discusiones necesitan una charla con la almohada, ténganse paciencia, esperen que vuelva la calma para hablar y muy importante no crean que, por no reconciliarse desde la noche, hay algo mal con ustedes. Cada nueva familia es un mundo.

Si bien estos consejos no garantizan que no haya inconvenientes, sí les servirán para afrontarlos con mayor tranquilidad y conscientes de que son normales. La clave es la comunicación, cuéntense todo desde el vestido de fiesta y traje que usarán en la próxima boda, hasta sus temores más íntimos. Recuerden que el matrimonio se construye todos los días y es compromiso de cada uno mantener viva la felicidad que sintieron al enviar a todos las tarjetas de matrimonio.