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Por Haus

Cada vez más se imponen las bodas que rompen los acartonados esquemas tradicionales y le dan paso a un estilo más fluido, sutil y cómodo que permite sentir el amor verdadero en cada rincón y libre de protocolos, en escenarios donde la pareja puede pasearse por un antiguo molino, la casa de campo que lleva años en la familia o en algún paraje lleno de verde que le permite dar el sí rodeada de árboles y sonidos de la naturaleza.

De la misma manera el ajuar de los novios se ha ido adaptando para dar paso a trajes sueltos y tranquilos acordes con una tendencia bohemia y rústica.

Siguiendo la misma línea, las últimas temporadas de moda de accesorios nupciales nos han sorprendido con una propuesta llena de sencillez que nos presenta ramos de novias traviesos y muy naturales en los que las flores recogidas en escenarios silvestres son protagonistas.

Arreglos llenos de hojas de pino, eucalipto, rodeados de flores pequeñas marcan la simpatía de las novias con espíritu hippie o que encajan perfectamente en el estilo Shabby Chic en el que se rinde un homenaje al imaginario de épocas pasadas constituyéndose en un cuadro de reminiscencias.

Las flores silvestres ofrecen una inmensa paleta de posibilidades al momento de confeccionar el ramo, jugando con una amplia gama de colores vivos que cortan perfectamente con cualquiera de los verdes disponibles.

Estos arreglos desordenados, con plantas que parecen despeinadas e inquietas, han desplazado a los tradicionales bouquet puestos en orden, redondos e impecables y llenan las manos de las novias de notas de alegría y espontaneidad.

Flores como la Lavanda muy apetecida por su hermoso color violeta, forman combinadas con follaje de pino o espigas y un cordel de yute, un bellísimo arreglo ideal para bodas al aire libre.

Los cardos, atractivos por sus mechones morados y su base verde son perfectos para llevarse solos conformando el ramillete.

El diente de león, muy llamativa para los niños por su color amarillo encendido, es otra primorosa opción que iluminará el look nupcial. Puede combinarse con las hojas verdes de la misma planta y atarse con cintas de colores.

Margaritas silvestres, campanitas de belén y estepas son las indicadas si se quiere conservar un clásico ramo blanco, pero dándole vida con flores poco tradicionales. Pueden atarse con encaje también blanco o una tira de la tela del vestido imitando un girón.

Las hortencias hablan por sí solas y ya de manera natural conforman un hermoso manojo que se verá espectacular camino al altar.

Si lo tuyo son los colores encendidos o quieres contrastar con el blanco del vestido puedes decidirte por rosas silvestres tipo pitiminí, Astilbe, jacintos, lirios o sorprender con alguna flor exótica como cartucho o aves del paraíso.

Se puede elegir también entre la opción de poner una sola clase de flor, o llenarlo de distintas variedades para obtener una combinación de colores, tamaños y aromas. Combinar con ramas de pino, espigas de sorgo, olivo, hojas de eucalipto o follaje silvestre como la alfalfa, darán equilibrio y llenarán el ramo permitiendo que se vea completo y tupido.

Nuestra recomendación es que te acerques a la floristería y mires el sinfín de opciones entre las que puedes recrear tu gusto, o por qué no recógelas tu misma de la finca familiar, solo con un día de anticipación a la ceremonia.