Paula Diez Fotografía

 

Es una tradición que la novia se deje crecer el pelo para poderse hacer un peinado más lucido en el día de su matrimonio. Por el contrario, el peinado del novio adquiere menos importancia ya que los varones suelen llevar el pelo corto y no necesita tanto arreglo como el de una mujer.

Según el consejo de un profesional y acorde con el vestido que vaya a lucir la novia y con su fisionomía, se elegirá un tipo de peinado u otro que se adecúe a estos parámetros. Hay peinados de novia más clásicos y otros más atrevidos, recogidos, semirecogidos, cabellos sueltos y además tenemos los tocados, que suelen ir a juego con los vestidos o con las flores del ramo de novia. Así, el peluquero puede colocar desde diademas con pequeña pedrería hasta pequeñas coronas de piedrecitas o flores y alfileres con joyería prendidos en el pelo.

La novia pide cita en la peluquería donde le arreglarán el pelo dos semanas antes de la boda y es entonces cuando le hacen una simulación de cómo quedará el peinado. De esta manera sabrá el resultado y así el día de la boda irá sobre seguro. Lo mejor es dejarse aconsejar.